Novia exige a sus damas de honor que paguen los vestidos que ella compró para la ceremonia, pero el karma contraataca de inmediato
Cuando Emily nos pidió que fuéramos sus damas de honor, esperábamos un día de alegría, no una exigencia económica. A medida que se desarrollaba el drama, el karma intervino de una forma que nunca vimos venir, poniendo a prueba nuestra amistad y convirtiendo el día en un acontecimiento inolvidable.
